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Monseñor Oscar Sarlinga

La Diócesis de Zárate-Campana participó del 1º Seminario de Formación para Equipos Diocesanos de Comunicación Social

Se llevó a cabo durante el 26,27 y 28 de Agosto en Retiro Betania, La Falda (Córdoba)

Bajo el lema “Construyamos redes para comunicar la vida”, se realizó en La Falda – Córdoba el I Seminario de Formación para Equipos Diocesanos de Comunicación Social. Este encuentro fue Organizado por la Comisión Episcopal de Comunicación Social y en esta oportunidad el objetivo principal fue “la construcción de una sólida red de comunicadores que permita diseñar e instrumentar una pastoral de las comunicaciones y una estrategia de comunicación entre la Iglesia y la sociedad”.
En representación de nuestra diócesis de Zárate-Campana (Comprendida por los partidos de Pilar, Escobar, Exaltación de a Cruz, San Antonio de Areco y Baradero) el Obispo Mons. Oscar Sarlinga designó al Periodista Pilarense José Cuello como representante exclusivo para tal misión. En ese sentido Cuello compartió la actualidad y proyectos de nuestra Diócesis, junto a colegas de la Región Platense a la que Zárate-Campana pertenece. Así mismo dicha la región Platense interactuó con sus pares del NOA, NEA, Centro, y Patagonia.
Más de 70 delegados de comunicación y responsables de las oficinas de prensa de 39 Diócesis del país participaron durante los días 26, 27 y 28 de agosto en la casa de retiros Betania, de la localidad cordobesa de La Falda.
En el primer día del seminario se trabajó tomando como referencia y punto de partida el Manual de Procedimientos para Equipos Diocesanos y se analizaron  criterios teniendo en cuenta las Líneas Pastorales enriquecidas con el Documento de Aparecida. Los resultados del trabajo fueron expuestos y considerados por los participantes en un plenario. Al día siguiente se dialogó con el director del Centro RIIAL Guadalupe, sobre “Comunicación, las redes eclesiales y nuevas tecnologías”, compartiendo con los presentes el camino realizado por la Red de Informática de la Iglesia en América Latina desde su creación. La última jornada concluyó con el aporte del presbítero Jorge Oesterheld, que compartió el proceso de trabajo de la Comisión Episcopal de Comunicación, de la que es secretario ejecutivo.
(Foto: Mons. Agustín Radrizzani de la arquidiócesis Luján-Mercedes, María Jimena Ciuró y el Pbro. Marcelo Panebianco de Mar Del Plata, Claudio Andiarena de Tandíl-Azul y José Cuello de Zárate-Campana)

Encuentro del obispo Mons. Oscar Sarlinga con los diáconos permanentes de la Diócesis

ésta nota puede leerse también en: Padrenuestro.net
En la localidad de Los Cardales (partido de Exaltación de la Cruz)  tuvo lugar el 20 de agosto la primera reunión general en el año del Obispo Mons. Oscar Sarlinga con el conjunto de los diáconos permanentes de la diócesis, que son 10, de los cuales 8 ordenados por Mons. Sarlinga (provenientes de Maquinista Savio, de Garín, de Pilar centro, de Zárate y de Los Cardales), uno por Mons. Rafael Rey, quien presta su servicio en Exaltación de la Cruz  y otro proveniente del Paraguay, el cual desde años que ejerce su apostolado en Ing. Maschwitz.
El Obispo, quien fue acompañado por Mons. Edgardo Galuppo, Mons. Santiago Herrera y Mons. Daniel Ferrari, expuso la especificidad de la vocación al diaconado permanente, y valoró que el crecimiento y profundización en dicha vocación se da, en la diócesis, en plena armonía con la mayor toma de conciencia y el crecimiento de la vocación sacerdotal, y que incluso los diáconos permanentes colaboran activamente con una pastoral vocacional específicamente sacerdotal, con buen fruto y armonía. La escuela de ministerios en la diócesis, que fue renovada en 2006, funciona activamente, a cargo de Mons. Santiago Herrera, quien es también Rector del Seminario (y pro-vicario general). Numerosos sacerdotes de la diócesis colaboran con dicha escuela, tales como el Pbro. Lic. Hugo Acuña, Mons. Marcelo Monteagudo, el Pbro. Lic. Fernando Crevatín, el Pbro. Fernando Fusari y el Pbro. Mauricio Aracena. La próxima reunión del Obispo con los diáconos tendrá lugar con sus esposas y familias, en el mes de noviembre. Se destacó también en dicha reunión la referencia que el Plan diocesano de Pastoral realiza acerca de esta vocación específica, ya en las líneas fundamentales que traza en la Introducción, a saber: "Introducción", n. 3; Líneas fundamentales y generales a tener en cuenta para vivir efectivamente en la caridad pastoral de la Iglesia, punto "k": La promoción auténtica y responsable del diaconado permanente, sigue teniendo vigencia, a partir de la consideración del Plan para la formación de la Santa Sede, lo cual significa un perfil pastoral de dichos diáconos, y luego, más precisamente aún, en el capítulo III, n. 11, cuando trata de "Algunas orientaciones para el diaconado permanente", cuando afirma:
"En la diócesis, la escuela de formación de ministerios y de candidatos al diaconado permanente tiene a su cargo la formación de los candidatos, los cuales para integrarla han de haber sido presentados por un cura párroco, el de la jurisdicción, o el del ámbito de su tarea pastoral", con orientaciones concretas, que son las que siguen:
a. Factor indispensable en la formación del futuro diácono será el recíproco aporte entre éste y la comunidad. Es decir, que el candidato madure su formación actuando en la comunidad y ésta también contribuya a formarlo. Además, los métodos de formación habrán de tener en cuenta la psicología del adulto, excluyendo todo tipo de formación masiva y utilizando los métodos activos.
b. La primera preocupación de los responsables en la formación de los futuros diáconos, ha de ser la de capacitarlos para crear nuevas comunidades cristianas o alentar las existentes, a fin de que el Misterio de la Iglesia pueda realizarse en ellas con mayor plenitud, y esto en el ámbito de la Liturgia, la difusión de la Palabra (con Catequesis incluida) y la Caridad institucionalizada.
c. En vista de lo anterior, es necesario suscitar en los candidatos una espiritualidad diaconal propia, que en los casados se debe conjugar con una auténtica espiritualidad conyugal.
d. Dada la diversidad de tareas en que habrá de ejercerse el ministerio diaconal será necesario que la formación intelectual sea a la vez adecuada a las funciones que han de cumplir y al nivel cultural del ambiente.
e. De acuerdo con las condiciones de la Iglesia en la formación del diácono se cuidará también de capacitarlo en orden a una acción efectiva en los campos de la evangelización y del desarrollo integral.
Ya días antes, el sábado 13 de agosto, Mons. Oscar Sarlinga había tenido la mañana entera junto con los miembros de la escuela de ministerios, entre los cuales los candidatos al diaconado permanente, con diversos temas de la "ratio" de la Santa Sede, así como la explicación teológica y pastoral de la identidad propia del diácono permanente a la luz de los "tria munera" del sacerdocio de Cristo, desde la perspectiva del sacerdocio común de los fieles, la precisión acerca del carácter ordenado, de la incardinación, de la adscripción a parroquia, sector pastoral o asociación de fieles o incluso movimiento, en las condiciones en que lo acepta la Iglesia, y también distintos temas canónicos sobre la Iglesia particular y el apostolado diaconal, en particular el de la Palabra, la Liturgia en general, la caridad institucionalizada y diversos órdenes de "la consagración del mundo". Explicó también Mons. Sarlinga las últimas enseñanzas del Papa Benedicto XVI con relación a los diáconos permanentes.

Carta pastoral de Mons. Oscar Sarlinga con motivo del XXXV aniversario de creación de la diócesis de Zárate-Campana

 Sábado 6 de agosto, en la Transfiguración del Señor

Queridos hermanos y hermanas
Les pido hoy que escuchemos lo que nos dice el Padre a través del Espíritu, como en la Transfiguración, una vez que la nube los cubrió con su sombra, cuando en presencia del Señor transfigurado, en presencia de Moisés y de Elías, los apóstoles oyeron la voz del Padre que dijo “este es mi Hijo muy querido, escúchenlo” (Cf Mt 17,5). En nuestro caminar en la fe, queremos escuchar lo que el Espíritu dice a la Iglesia, también a nuestra Iglesia particular, nuestra Iglesia diocesana. Les pido también, paciencia y misericordia, aplicadas a la lectura de ésta.
En este XXXV aniversario se hace más y más necesario el fortalecer la comunión orgánica en nuestra Iglesia particular a fines de recibir un impulso nuevo, capaz de crear tiempos nuevos de evangelización, en una Iglesia que quiere arraigarse todavía más en la fuerza profética y poder perennes de Pentecostés, procurando ser cada día más como «un solo corazón y una sola alma» (Hech. 4, 32), pues tenemos por delante la apasionante tarea de hacer renacer el celo evangelizador, en el horizonte exigente y comprometido de la pastoral ordinaria.  De esta misión religiosa“brotan tareas, luz y fuerzas que pueden contribuir a construir y consolidar la comunidad de los hombres según la Ley divina”[1]

I
La Iglesia-comunión en la actual diócesis de Zárate-Campana, que comenzó en el siglo XVII
Nuestra diócesis de Zárate-Campana cumple en este 2011 sus XXXV años desde su creación, el 21 de Abril de 1976, por parte de Su Santidad Pablo VI, con territorio desmembrado de la entonces diócesis de San Isidro y de la diócesis de San Nicolás. Como diócesis, como circunscripción eclesiástica, es “joven”, en cambio, presencia y como corriente de evangelización y misión, e incluso de organización civil, data de siglos;  una de sus parroquias, Santiago del Baradero, es la más antigua de la provincia de Buenos Aires (de 1615, “curato de indios”, en el lenguaje de la época, curato del pueblo originario que allí poblaba, y donde se hablaba guaraní, lengua defendida y sistematizada por Fray Luis Bolaños, cura de Baradero) y otra de ellas, San Antonio de Areco (de 1730, es de las primeras erigidas como curato en la actual provincia civil, y no menor lo es Nuestra Señora del Pilar, en el actual Pilar, y Exaltación de la Cruz).
Nuestra Patrona, otorgada por el mismo Papa Pablo VI, es la Virgen de Luján, de la cual éstas son sus tierras. Es la misma Virgen María, en la advocación en la cual es Patrona de la Argentina, la Virgen Madre de la Iglesia, porque “Madre de Cristo y de todos los miembros de Él”[2], como enseñó San Agustín, y Madre de todos nosotros, de los cuales el Señor Jesús se dignó ser “padre y hermano”[3]. La Virgen de Luján nos ha sanado, nos ha  hermanado desde el inicio de nuestra diócesis, y de ello es testigo la extraordinaria e ininterrumpida peregrinación del Pueblo de Dios a su Santuario en Luján, que corre como un río de vida fluyente y sanante a lo largo de nuestra diócesis, en el mes de noviembre, y esto desde su creación hasta ahora.
Con la erección de la diócesis, el 21 de abril, al mismo tiempo nombró el primer Obispo, Mons. Alfredo Mario Espósito Castro, quien fuera consagrado poco después, el 4 de julio de 1976; Pastor dedicado, querido por su pueblo.  Como épocas, como tiempos, fueron difíciles para nuestro país, se produjo mucho dolor y desolación; desconcierto, desgarro. La esperanza, “el realismo de la esperanza” (regado por el sufrimiento de muchos) abrió también sendas que permitieron caminar, avanzar, en medio de las pruebas.
Hoy, en 2011, un aniversario, cualquier “aniversario” no deja de ser una fecha convencional (tanto más un aniversario “35” que no simboliza ni “bodas de plata” ni “bodas de oro”), pero no por ello menos significativa, y tanto más significativa será si la miramos a través del Rostro de Jesús, de su mirada de Amor. Esta mirada, que es de fe, nos ayudará a ver con ojos de justicia (“que mira desde el Cielo; cfPs. 85) y de misericordia (la que triunfa sobre el juicio).
En las palabras inaugurales el día de la toma de posesión de la diócesis, el 18 de febrero de 2006, quien habla expresó que "(…) todo plan de vida cristiana y también todo proyecto pastoral y evangelizador han de partir de la contemplación del Rostro de Jesús y de la conversión del corazón, para así obrar una misión evangelizadora que llegue a todos sin excepción, preferencialmente a la ‘oveja perdida’ de la que habla el Evangelio", y me refería entonces, "a una acción evangelizadora que trasunte amor por la Verdad, inmenso afecto por todos los seres humanos, con apertura, respeto y convicción espiritual".[4]    Si me permiten un sinceramiento personal, siempre he creído muy profundamente en el misterio de la Iglesia como comunión, en sus imágenes y notas esenciales que la definen, y que revelan que en su dimensión más íntima, ella, la Iglesia, es ese “misterio de comunión”, sobre todo con la Trinidad[5]. Y esa comunión, que es “jerárquica” lo es en sentido teológico y no sociológico, porque, como enseña el Concilio Vaticano II, “los fieles, unidos al Obispo, tienen acceso a Dios Padre por medio del Hijo, Verbo encarnado, muerto y glorificado, en la efusión del Espíritu Santo, y entran en comunión con la Santísima Trinidad”[6]. La comunión,  en efecto, expresa también la realidad de la Iglesia particular.
En el recuerdo este año de la  creación de la diócesis y de la ordenación del primer Obispo, hacemos también un acto de fe en la Palabra de Dios, que nos afirma en el libro del Apocalipsis que los muros de la nueva Jerusalén “se asientan sobre doce piedras, que llevan los nombres de los doce Apóstoles del Cordero” (Ap 21, 14), y en la enseñanza de la Iglesia, que en la Constitución Dogmática Lumen Gentiummanifiesta que “los Obispos han sucedido, por institución divina, a los Apóstoles como Pastores de la Iglesia, de modo que quien los escucha, escucha a Cristo, y quien los desprecia, desprecia a Cristo y a quien le envió”[7].

II
La iglesia catedral; Liturgia y caridad: La iglesia concatedral de la Natividad del Señor y su consagración el 27 de agosto
La caridad de la Iglesia es manifestación del amor trinitario[8], es como su alma (pues su Alma, es el mismo Espíritu Santo) razón por la cual las características que el Señor Jesús quiso para su Iglesia han sido que fuera “pueblo reunido en virtud de la unidad del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo”[9]. Los invito, a la luz del misterio de Cristo, Pastor y Obispo de las almas (cf. 1 P 2, 25), a la luz de su Transfiguración, a que nos pongamos a disposición en nuestra vida concreta a realizar ese Amor trinitario y misional. No dejemos la misión, los “gestos de misión”, el “estado permanente de misión” y “la dimensión misionera de toda la pastoral” (¡No olvidemos el tríptico de Aparecida, que llevamos a todas las misiones de los jóvenes!). A esto nos han llamado los Obispos de América Latina y el Caribe, guiados por el Papa Benedicto XVI, en la “Misión continental”.
La Misión continental tuvo inicio en nuestra diócesis el 9 de mayo de 2009, día en que hemos celebrado las fiestas patronales diocesanas (sábado posterior a la festividad de la Virgen de Luján) y, como acontecimiento profundamente marcante, la consagración de la diócesis al Sagrado Corazón de Jesús, irradiante de Amor y de Misión.
Nos encontramos muy contentos de la asunción convencida y profunda del espíritu de la misión en los corazones de los sacerdotes, diáconos permanentes, religiosos, religiosas, seminaristas, y laicado. De todo ello, en la Liturgia y en la caridad (también en su dimensión social, o solidaridad) es centro la iglesia catedral; más que una declaración “jurídica” (que también lo es), el declarar “catedral” a una iglesia, significa ser “centro irradiador” de lo anterior.
En ese contexto, este año 2011 la celebración conmemorativa del XXXV aniversario tendrá lugar con motivo de la consagración de la iglesia concatedral de la Natividad del Señor (declarada tal en 2008)y el término de las obras de restauración de dicho templo. Por esta razón, el sábado 27 de agosto, a las 18, presidirá la celebración eucarística el Sr. Nuncio Apostólico, Mons. Adriano Bernardini.Su presencia como representante del Santo Padre Benedicto XVI nos reafirma en la nota de la apostolicidad de la Iglesia y nos moviliza a querer que el Evangelio se conserve siempre íntegro, para lo cual los Apóstoles dejaron como sucesores a los Obispos, confiándoles su propia tarea de enseñar[10], y de santificar y guiar al Pueblo de Dios cum Petro et sub Petro, continuando la labor desarrollada por sus predecesores, con dinamismo misionero[11].
Será la ocasión de dar gracias, gracias porque el Corazón de Jesús recibió nuestra consagración[12], acción de gracias por el camino recorrido desde la creación de la diócesis, lo cual, como toda dimensión humana, posee luces y sombras, pero en la cual la obra poderosa del brazo del Señor se ha manifestado, en la comunión eclesial, en el estado permanente de misión, en los gestos misionales (en especial de parte de la juventud misionera) y en la dimensión misional de toda la pastoral, en la Liturgia, en la catequesis (de la cual los encuentros y congresos catequísticos han sido signo), en la Caritas y la atención a los más necesitados, en Justicia y Paz, en la educación católica, en las vocaciones diversas y complementarias a la vida cristiana, sin dejar de mencionar, con inmensa alegría,el aumento y perseverancia de las vocaciones sacerdotales, que ha llevado a la reapertura del Seminario “San Pedro y San Pablo”.
Por supuesto que siempre hace falta “más”(en el decir de San Ignacio de Loyola), “más”, pero siempre dando gracias al Padre y Señor, por todos los beneficios concedidos, agradeciéndole, con la humildad de saber que nosotros, “todos”, somos simples instrumentos (“Protagonista” como tal, lo es el Espíritu Santo), y es Él, el Padre, quien “en Cristo” da origen, crecimiento, si somos fieles a su don de Amor. Creo que en este sentido de humildad (la cual, para manifestarse auténtica, tiene que ser probada en sufrimiento, en la Cruz madurado) y de acción de gracias, está la base del verdadero sentido de la “comunión orgánica”. Me parece ver en ello la dulce advertencia que nos hiciera el Beato Juan Pablo II cuando estábamos ingresando en el tercer Milenio: “No nos hagamos ilusiones: sin este camino espiritual, de poco servirían los instrumentos externos de la comunión. Se convertirían en medios sin alma, máscaras de comunión más que sus modos de expresión y crecimiento[13].

III
Peregrinar del Pueblo de Dios en nuestra diócesis; no nos cansemos de peregrinar a la Casa del Padre
No quisiera abundar en datos; una carta del Obispo no es un tratado de historia ni de teología pastoral. Recordemos, hagamos “memoria” (como el Pueblo de Israel) de los acontecimientos fundantes. Nuestro primer Obispo diocesano, el llorado Mons. Alfredo Mario Espósito Castro, claretiano, desarrolló su misión como sucesor de los Apóstoles, en razón de la consagración episcopal y mediante la comunión jerárquica, signado en particular por el sufrimiento y la enfermedad; así, unido a la Cruz, fue “principio visible y el garante de la unidad de su Iglesia particular”[14].  La fecha de su consagración episcopal (4 de julio) generó la costumbre que durante años se celebrara “el aniversario de la diócesis” más que el día de su creación por parte del Pontífice (el 21 de abril), en el día de la consagración del primer Obispo y su toma de posesión (por parte del entonces Nuncio Apostólico, Mons. Pío Laghi). Me parece bien, salvo mejor y autorizada opinión, continuar con esta costumbre del 4 de julio; sólo este año nos hemos tomado la licencia de hacerlo en agosto, por la consagración e inauguración de la segunda catedral de la diócesis.
Mons. Alfredo Esposito Castro fue fundador del Seminario “San Pedro y San Pablo”, y  dimitió en 1991 a la cura pastoral de la diócesis por razones serias de salud; luego de diversos destinos, fue acogido en la clínica San Camilo, donde fue cuidado y atendido amorosamente y allí falleció el 1ro. de enero de 2010, habiendo sido celebrada la misa de cuerpo presente en la iglesia catedral de Santa Florentina el día 2, y allí, en la renovada iglesia criptal de Santa Florentina y sus hermanos Obispos Padres de la Iglesia Hispana, en el área tumbal que se creara a tales efectos, espera la resurrección de los muertos, junto al altar del Sagrado Corazón de Jesús.  Su báculo, la mitra de su consagración y una fotografía se hallan en un cofre vidriado sobre su tumba, como perpetuo recuerdo para la piedad de los fieles.
Nuestro segundo Obispo fue Mons. Rafael Eleuterio Rey, quien siendo obispo auxiliar de Mendoza, fue trasladado por el Papa Juan Pablo II a la diócesis el 18 de abril de 1992, donde estuvo a cargo durante catorce años. En febrero de 2006 presento su renuncia a la diócesis por razones de salud. Al Padre de las luces, al Señor de la historia, le agradecemos también por los dones con que lo colmó en su episcopado, y por todo el bien que pudo transmitir al Pueblo de Dios que le fuera confiado.
En cuanto a quien habla, va de suyo que sería inconveniente e imprudente referirme a mi persona. Me permito sólo esto: agradezco al Señor algunos símbolos, como el día de mi nombramiento por parte del Papa Benedicto XVI (curiosamente, el 3 de febrero, el día de San Oscar, Obispo, mi patrono; a quien le pedí protección y ayuda), el acompañamiento de tantos Obispos (27) en la celebración y del Señor Nuncio, así como de tanto clero y sobre todo de tantos, tantos fieles laicos, el día de mi toma de posesión, en la memorablemente calurosa tarde del sábado 18 de febrero, en el curso de la ceremonia que tuvo lugar en la catedral Santa Florentina, tan desbordada que las gentes estuvieron paradas al rayo del sol en el atrio, en la calle y en la plaza (al cabo de estos años: ¡gracias por esa paciencia y ese espíritu de fe!). Recordaré sólo que quise mirar hacia adelante (“veamos esperanza”, les dije) porque las miradas sombrías siempre me parecieron no provenientes del Espíritu, y que pedí ser reafirmado, como nuevo Pastor, en "la continua ‘novedad’ del cristianismo", que radica en ser "acontecimiento de la salvación, que renueva interiormente en Cristo a la humanidad, transformando al ser humano desde su ‘ser interior’ más profundo: el ‘corazón’, entendido éste en sentido bíblico", para lo cual intenté precisar que “para ver esa salvación actuante, para ver al Cristo viviente, es preciso el don de la fe, los ‘ojos de la fe’".
El Señor hace nuevas todas las cosas. Él es el Señor de la historia. Él, y sólo Él, conduce el peregrinar del Pueblo de Dios en esta iglesia particular de Zárate-Campana, y en la Iglesia católica en el Universo. Levantemos el corazón a Él, al Señor de la historia, y veremos las maravillas que Él hace por nosotros.

IV
“Casa y escuela de comunión”: que lo sea de verdad
Nos hemos acostumbrado, quizá demasiado, a los acertados diagnósticos y a las palabras dignas y hermosas. No dejan de ser verdad, todo lo contrario, sólo que han de manifestarse en “vida” y vida en abundancia, pues la comunión eclesial es comunión de vida, de caridad y de verdad[15] y, en cuanto lazo del hombre con Dios, funda “una nueva relación” entre los hombres mismos y manifiesta la naturaleza sacramental de la Iglesia; sin esa “perenne novedad” del Espíritu la Iglesia podría verse menoscabada en su manifestación como  “la casa y la escuela de la comunión” que es, como la definiera Juan Pablo II[16].
El ser humano es proyectual. Nuestro proyecto ha de fundarse en la Eucaristía, sacramento de la comunión eclesial, donde “participando realmente del cuerpo del Señor, somos elevados a la comunión con Él y entre nosotros”[17]. Al mismo tiempo, la Eucaristía es la epifanía de la Iglesia, donde se manifiesta su carácter trinitario.
¿Queremos ahora afianzarnos en un proyecto, en un camino?.Que ese proyecto esté inspirado por el Espíritu y siga las huellas de Cristo. Nuestro Plan Pastoral diocesanohace referencia a un “caminar juntos en Cristo” y parte de la consideración de la  (por entonces) celebración del trigésimo aniversario de la diócesis, con oportunidad de la fiesta patronal del 8 de mayo de 2006: “(…) hemos iniciado un renovado caminar juntos, en pos de la nueva evangelización, nueva en su ardor, nueva en sus métodos y modos de expresión, como lo dijera el Papa Juan Pablo II.  Después del Gran Jubileo por el que entramos en el IIIer. Milenio, como Iglesia particular queremos afianzar su herencia, puesto nuestro corazón en Jesucristo, el que hace nuevas todas las cosas (…). En ese «sentir con la Iglesia» es comprendido este Plan Pastoral (…) Ahora nos toca recoger la herencia jubilar, tomar conciencia de que lo importante no es tanto hacer "programas nuevos", sino vivir la novedad permanente del evangelio.
Creo que es todo un programa; lo que no quita que lo concretemos, en la medida de las necesidades pastorales, más y más. A nosotros la tarea de hacerlo carne. Todo esto queremos hacerlo en fidelidad a la Iglesia, en comunión orgánica dentro de ella, con el Papa, Obispo de Roma y sucesor de San Pedro, el cual "(…) es el principio y fundamento perpetuo y visible de unidad, tanto de los Obispos como de la muchedumbre de los fieles"[18]. 

V
Conclusión: el Rostro de Cristo, su mirada profunda que cala en nuestro interior
Discúlpenme la insistencia, mi deseo no es cansarlos con “ideas de fuerza” de ningún tipo. Persevero en el pedido: contemplemos el Rostro del Señor, sobre todo su mirada, su dulzura, en el Rostro de esa Cabeza coronada de espinas. ¿Por qué contemplarla? (Recordarán, nos lo  preguntábamos en el mismo Plan pastoral). Porque la santidad es la perspectiva en la que debe situarse todo camino pastoral; la santidad de nuestras comunidadeses lo que ha de sostener, recrear y potenciar las actividades propias de la pastoral ordinaria. Es en el seno de la comunidad eclesial (y en la Iglesia particular se dan todas las notas de la Iglesia universal), donde el ser humano recorre su camino de conversión, de liberación del pecado y de crecimiento en la fe, hasta el encuentro con Jesucristo.  Por este motivo, si queremos contribuir en nuestra diócesis a una profunda renovación humana y cristiana, es preciso asumir que no hay “humanidad nueva” si no hay en primer lugar creaturas nuevas, hechas de nuevo (“déjame nacer de nuevo, Señor”, cantamos)con la novedad del bautismo y de la vida según el Evangelio.
Y esto dicho, a comenzar desde el Obispo,que es en su diócesis Vicario[19], aunque indignamente de su parte, del “gran Pastor de las ovejas” (Hb 13, 20), y que, pidiendo por su propia conversión al Señor cada día, ha de manifestar la paternidad de Dios; la bondad, la solicitud, la misericordia, la dulzura y la autoridad moral de Cristo (…) en su índole trinitaria[20],  todos tenemos que poner alma, mente, corazón, sangre y brazos para dar la vida, cada uno según su vocación y elección,  para hacer de todos los seres humanos una sola familia, reconciliada en el amor del Padre; así recibiremos como don en la diócesis (y contribuiremos a la Iglesia universal) la perenne vitalidad del Espíritu Santo, que anima la Iglesia y la sostiene en la humana debilidad, debilidad que deviene fortaleza cuando hunde sus raíces en la misma vida de Cristo, que es toda trinitaria[21].
Convencidos de la fuente de la Gracia, invoquemos la ayuda del Cielo, invoquemos sobre nosotros la Paz, que es un bien tan grande que entre las cosas terrenas nada se desea con mayor ardor, nada se puede tener de más perfecto[22] e imploremos esa Gracia de aquél que es el «Príncipe de la paz»(Is 9,6).
No dejemos de recurrir a la intercesión de María Santísima, aun cuando humanamente se derrumbara toda esperanza (humana); la esperanza teologal abre horizontes infinitos; María “es causa de salvación para todo el género humano”[23], Ella es nuestra Señora, quien desde Luján nos dice: “ora, canta, camina, trabaja, ten esperanza, que mi luz sea tu luz”. La luz de María es la Luz del Rostro de Cristo, Resucitado de entre los muertos. Él hace nuevas todas las cosas.
Con mi afecto y bendición,

+Oscar, obispo de Zárate-Campana
6 de agosto de 2011


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notas:
[1]Conc. Ecum. Vat. II, Constitución pastoralGaudium et Spes, n. 42.
[2]San Agustín, De saпct. Virg., 6: PL 40, 399.
[3]Cf San Anselmo, Or., 47: PL 158, 945.
[4]Véase el link en AICA:  http://www.aica.org/
[5]Cf Congregación para los Obispos, Directorio para el Ministerio Pastoral de los Obispos, “ApostolorumSuccessores”, aprobado por el Sumo Pontífice Juan Pablo II durante la audiencia concedida al suscrito Cardenal Prefecto el 24 de enero de 2004 y ordenada su publicación. Roma, desde la sede de la Congregación para los Obispos, el 22 de febrero de 2004, fiesta de la cátedra de San Pedro,n. 7. La Iglesia comunión y misión.
[6]Conc. Ecum. Vat. II, DecretoUnitatisRedintegratio, 15.
[7]Conc. Ecum. Vat. II, Constitución dogmática Lumen Gentium, 20; cf. Catecismo de la Iglesia Católica, 860-862. Cf también las dos citas escriturísticas que el Directorio de los Obispos hace al respecto: “Yo soy el buen Pastor; y conozco mis ovejas y las mías me conocen a mí” (Jn10, 14). “La muralla de la ciudad se asienta sobre doce piedras,  que llevan los nombres de los doce Apóstoles del Cordero” (Ap21, 14) (Congregación para los Obispos, Directorio para el Ministerio Pastoral de los Obispos, “ApostolorumSuccessores”, aprobado por el Sumo Pontífice Juan Pablo II durante la audiencia concedida al suscrito Cardenal Prefecto el 24 de enero de 2004 y ordenada su publicación. Roma, desde la sede de la Congregación para los Obispos, el 22 de febrero de 2004, fiesta de la cátedra de San Pedro, Capítulo I).
[8]Cf Benedicto XVI, Enc. Deus Caritas est, n. 19.
[9]Conc. Ecum. Vat. II, Constitución dogmática Lumen Gentium, n. 4.
[10]Cf. Conc. Ecum. Vat. II, Constitución dogmática Dei Verbum, n. 7; Catecismo de la Iglesia Católica, 77-79.
[11]Congregación para los Obispos, Directorio para el Ministerio Pastoral de los Obispos, “ApostolorumSuccessores”, aprobado por el Sumo Pontífice Juan Pablo II durante la audiencia concedida al suscrito Cardenal Prefecto el 24 de enero de 2004 y ordenada su publicación. Roma, desde la sede de la Congregación para los Obispos, el 22 de febrero de 2004, fiesta de la cátedra de San Pedro, Introducción.
[12]Véaseen: http://www.aica.org/
[13]Cf Juan Pablo II, Carta apostólica Novo Millenioineunte, n. 43.
[14]Cf. Conc. Ecum. Vat. II, Constitución dogmática Lumen Gentium, n. 23.
[15]Cf. Conc. Ecum. Vat. II, Constitución dogmática Lumen Gentium, n. 9.
[16]Juan Pablo II, Exhortación Apostólica Novo MillennioIneunte, n. 43.
[17]Conc. Ecum. Vat. II, Constitución SacrosanctumConcilium, n. 47; cf. Constitución dogmática Lumen Gentium, nn. 3; 7; 11; Decreto UnitatisRedintegratio, 2; Juan Pablo II, Carta Encíclica Ecclesia de Eucharistia.
[18]Conc. Ecum. Vat. II, Const. past. Lumen Gentium, n. 23
[19]Cf. Conc. Ecum. Vat. II, Constitución dogmática Lumen Gentium, n. 27.
[20]Cf Congregación para los Obispos, Directorio para el Ministerio Pastoral de los Obispos, “ApostolorumSuccessores”, aprobado por el Sumo Pontífice Juan Pablo II durante la audiencia concedida al suscrito Cardenal Prefecto el 24 de enero de 2004 y ordenada su publicación. Roma, desde la sede de la Congregación para los Obispos, el 22 de febrero de 2004, fiesta de la cátedra de San Pedro, I. El Obispo en el Misterio de Cristo, 1. Identidad y misión del Obispo.
[21]Él es el Hijo eterno y unigénito del Padre, desde siempre en su seno (cf. Jn 1, 18), y el ungido con Espíritu Santo, enviado al mundo (cf. Mt 11, 27; Jn 15, 26; 16, 13-14).
[22]Cf San Agustín, De Civ. Dei, 19, 11: PL 41, 637.
[23]San Ireneo de Lyon,Adv. Haer., 3, 22: PG 7, 959.

XXXV Aniversario de nuestra diócesis de Zárate-Campana

La diócesis se halla toda entera consagrada al Sagrado Corazón de Jesús desde el 9 de mayo de 2009 (véase el tema en: http://www.aica.org/)
Nuestra diócesis tiene como Patrona a la Santísima Virgen en su advocación de Nuestra Señora de Luján. Copatrono es San José, cuya imagen (bicentenaria) fue entronizada recientemente en la iglesia catedral de Santa Florentina (donde se encuentra el célebre mural de Raúl Soldi: "Santa Florentina, florece como un lirio").
Nos enorgullece tener en nuestra diócesis templos insignes como son San Antonio de Padua, de San Antonio de Areco (donde se celebró bajo el lema: "San Antonio de Areco, Madre de ciudades", el inicio del Bicentenario de la Nación Argentina) y asimismo Nuestra Señora del Pilar (Pilar), Nuestra Señora del Carmen (Zárate), Santiago Apóstol (Baradero, la jurisdicción parroquial más antigua de la provincia de Buenos Aires, habiendo sido "parroquia de indios"), la Exaltación de la Santa Cruz (en el partido homónimo) y la misma iglesia co-catedral de la Natividad del Señor, en Belén de Escobar.
Estamos muy contentos con el camino recorrido desde la creación de la diócesis, lo cual, como toda dimensión humana, tiene luces y sombras pero en la cual la obra de la Gracia se ha manifestado, en la comunión eclesial, en el estado permanente de misión, en los gestos misionales (en especial de parte de la juventud misionera) y en la dimensión misional de toda la pastoral, en la Liturgia, en la catequesis (de la cual los encuentros y congresos catequísticos han sido signo), en la Caritas y la atención a los más necesitados, en Justicia y Paz, en la educación católica (y la dinamización de las escuelas del Obispado)en las vocaciones diversas y complementarias a la vida cristiana, sin dejar de mencionar el aumento y perseverancia de las vocaciones sacerdotales, que ha llevado a la reapertura del Seminario “San Pedro y San Pablo” y a la Escuela de Ministerios.  Por supuesto que siempre hace falta “más” (en el decir de San Ignacio de Loyola), más, pero siempre dando gracias al Señor por todos los beneficios concedidos, y con la humildad de saber que es Él quien da el crecimiento, si somos fieles a su don de Amor.
Desde la perspectiva geográfica y geopolítica se halla ubicada, como sabemos, en el llamado “corredor Norte” de la Provincia de Buenos Aires, Argentina, pertenecen a ella los partidos o circunscripciones civiles que jalonan el “ramal Escobar-Campana-Zárate” (a Rosario) de la Autopista Panamericana, a saber: Escobar, Campana, Zárate y Baradero, y los partidos o circunscripciones que jalonan el ramal “Pilar” de la citada Autopista, a saber, el mismo Pilar (parte de Del Viso y Tortuguitas pertenecen a Zárate-Campana, la mayor parte a la diócesis de San Miguel), Exaltación de la Cruz y San Antonio de Areco. Varios de los “partidos” cuentan en su interior con diversas “ciudades” declaradas tales legalmente.
El primer Obispo diocesano fue Mons. Alfredo Mario Espósito Castro, claretiano, elegido obispo por el Papa Pablo VI el 21 de Abril, quien recibió su consagración episcopal (de manos del Sr. Nuncio Apostólico Pío Laghi) en la iglesia de Santa Florentina y tomó posesión ese mismo día de la flamante sede episcopal,  el 4 de julio de 1976. Al punto que se hizo costumbre que durante años se celebrara “el aniversario de la diócesis” más que el día de su creación por parte del Pontífice, el día de la consagración del primer Obispo y su toma de posesión. Mons. Alfredo Esposito Castro, fundador del Seminario “San Pedro y San Pablo” dimitió en 1991 a la cura pastoral de la diócesis por razones serias de salud; luego de diversos destinos, fue acogido en la clínica San Camilo, donde fue cuidado y atendido y allí falleció el 1ro. de enero de 2010, habiendo sido celebrada la misa de cuerpo presente en la iglesia catedral de Santa Florentina el día 2, y allí, en la renovada iglesia criptal, en el área tumbal que se creara a tales efectos, espera la resurrección de los muertos, junto al altar del Sagrado Corazón de Jesús.
El segundo Obispo fue Mons. Rafael Eleuterio Rey, quien siendo obispo auxiliar de Mendoza, fue trasladado por el Papa Juan Pablo II a la diócesis el 18 de abril de 1992, donde estuvo a cargo durante catorce años. En febrero de 2006 presento su renuncia a la diócesis por razones de salud, el papa Benedicto XVI se la aceptó el 3 de febrero del mismo año, y ese día nombró al nuestro actual Obispo, Mons. Oscar Sarlinga.
En la tarde del sábado 18 de febrero, en el curso de una celebración eucarística que tuvo lugar en la Catedral Santa Florentina, nuestro Obispo Oscar fue puesto en posesión de la diócesis. Recordamos que en sus palabras alusivas, al término de la ceremonia de toma de posesión, Mons. Oscar quiso  referirse a "la continua ‘novedad’ del cristianismo", que radica en ser "acontecimiento de la salvación, que renueva interiormente en Cristo a la humanidad, transformando al ser humano desde su ‘ser interior’ más profundo: el ‘corazón’, entendido éste en sentido bíblico", para lo cual intenté precisar que “para ver esa salvación actuante, para ver al Cristo viviente, es preciso el don de la fe, los ‘ojos de la fe’", siendo esta misma fe la  "puerta", pues "siendo ella misma un don de Dios, es ‘puerta’ de las virtudes, de los dones del Espíritu y de las gracias, también de la gracia de la sanación, en especial de la sanación espiritual, tan fundamental",  nos dijo entonces. En cierto sentido, y sin quererlo, fue como urograma”.
Expresó también que "todo plan de vida cristiana y también todo proyecto pastoral y evangelizador han de partir de la contemplación del rostro de Jesús y de la conversión del corazón, para así obrar una misión evangelizadora que llegue a todos sin excepción, preferencialmente a la ‘oveja perdida’ de la que habla el Evangelio", refiriéndose, según dijo, "a una acción evangelizadora que trasunte amor por la Verdad, inmenso afecto por todos los seres humanos, con apertura, respeto y convicción espiritual".
(Para quien desee rememorar esas palabras, véase, en todo caso, el link en http://www.aica.org/)
Nuestro Plan Pastoral diocesano hace referencia a un “caminar juntos en Cristo” y parte de la consideración de la celebración del trigésimo aniversario de la diócesis, con oportunidad de la fiesta patronal del 8 de mayo de 2006: “(…) hemos iniciado un renovado caminar juntos, en pos de la nueva evangelización, nueva en su ardor, nueva en sus métodos y modos de expresión, como lo dijera el Papa Juan Pablo II.Después del Gran Jubileo por el que entramos en el IIIer. Milenio, como Iglesia particular queremos afianzar su herencia, puesto nuestro corazón en Jesucristo, el que hace nuevas todas las cosas (a cuyo Corazón hemos consagrado la diócesis el 9 de mayo de 2009 en la iglesia co-catedral de Belén de Escobar). En ese «sentir con la Iglesia» es comprendido este Plan Pastoral, conscientes de la esencial necesidad, sobre todo, de vivir más y mejor el Evangelio de Jesucristo, como nos refiere el Papa Benedicto XVI: "Ahora nos toca recoger la herencia jubilar, tomar conciencia de que lo importante no es tanto hacer "programas nuevos", sino vivir la novedad permanente del evangelio...".
Todo esto queremos hacerlo en fidelidad a la Iglesia, en comunión orgánica dentro de ella, con el Papa, Obispo de Roma y sucesor de San Pedro, el cual "(…) es el principio y fundamento perpetuo y visible de unidad, tanto de los Obispos como de la muchedumbre de los fieles"(Conc. Ecum. Vat. II, Const. past. Lumen gentium, 23). Así, a la luz de las enseñanzas de la Iglesia, con el discernimiento del Obispo, y siguiendo el principio de participación y subsidiariedad, como Iglesia particular que somos hemos efectuado una amplia consulta a los distintos organismos diocesanos (consejo episcopal, colegio de consultores, consejo presbiteral, consejo pastoral), a los decanatos, a las parroquias, al clero, religiosos, religiosas y laicado, de resultas de lo cual hemos recibido innumerables aportes reveladores de consensos eclesiales profundos, sobre la base de los cuales se elaboraron esquemas puestos a revisión de los decanatos, parroquias y organismos, los cuales en su redacción final dan lugar al presente Plan. Los decanatos pusieron en movimiento los mecanismos de consulta y participación en las parroquias, en los movimientos y asociaciones de fieles.
En este XXXV aniversario se hace más y más necesario el fortalecer la comunión de la Iglesia en nuestra Iglesia particular a fines de recibir un impulso nuevo, capaz de crear tiempos nuevos de evangelización, en una Iglesia particular que quiere arraigarse todavía más en la fuerza profética y poder perennes de Pentecostés, procurando ser cada día más como «un solo corazón y una sola alma» (Hech. 4, 32), pues tenemos por delante la apasionante tarea de hacer renacer el celo evangelizador, en el horizonte exigente y comprometido de la pastoral ordinaria. Este acento que acaba de ser mencionado significa que cada uno ha de desarrollar su misión de un modo armónico e integrado en el Plan pastoral de la diócesis, el cual surge de un camino de variada participación: precisamente, es la llamada pastoral orgánica.
En este sentido, el Documento de Aparecida nos lleva a ver en dicha pastoral orgánica una dimensión discipular: "Una dimensión constitutiva del acontecimiento cristiano es la pertenencia a una comunidad concreta, en la que podamos vivir una experiencia permanente de discipulado y comunión con los sucesores de los Apóstoles y con el Papa".
De todo ello, la Eucaristía es la plenitud. El mismo Señor dijo: "Yo soy el pan de la Vida" (Jn 6, 35). Y Eucaristía dice relación estrecha con caridad, vida cristiana efectivamente vivida, en lo personal y como Iglesia. Nuestro Papa Benedicto XVI, en «Sacramentumcaritatis», hizo esa relación fundamental: "Deseo relacionar la presente exhortación con mi primera carta encíclica Deus caritas est".
Es por ello que, como Iglesia particular de Zárate-Campana, en el mismo Plan Pastoral hemos partido de la contemplación del Rostro de Jesús. ¿Por qué contemplar?, podría preguntársenos. ¿Qué tiene que ver con un Plan Pastoral?. Lo tiene, y en medida principal, porque, como nos lo expresara Juan Pablo II, "(…) la santidad es la perspectiva en la que debe situarse todo camino pastoral (…) la santidad de nuestras comunidades… es lo que ha de sostener, recrear y potenciar las actividades propias de la pastoral ordinaria". Es en el seno de la comunidad eclesial (y en la Iglesia particular se dan todas las notas de la Iglesia universal), donde el ser humano recorre su camino de conversión, de liberación del pecado y de crecimiento en la fe, hasta el encuentro con Jesucristo.Por este motivo, si queremos contribuir en nuestra diócesis a una profunda renovación humana y cristiana, es preciso asumir que "(…) no hay humanidad nueva si no hay en primer lugar hombres nuevos con la novedad del bautismo y de la vida según el Evangelio. La finalidad de la evangelización es por consiguiente este cambio interior y, si hubiera que resumirlo en una palabra, lo mejor sería decir que la Iglesia evangeliza cuando, por la sola fuerza divina del Mensaje que proclama, trata de convertir al mismo tiempo la conciencia personal y colectiva de los hombres, la actividad en la que ellos están comprometidos, su vida y ambiente concretos"(Evangeliinuntiandi).
Con ese fin que menciona la Evangeliinuntiandi hemos querido llegar a todos, también a las comunidades de inmigrantes, en especial a aquellos que más recientemente han llegado, como las comunidades de paraguayos y de bolivianos. En especial la ciudad de Escobar “ciudad de inmigración” ha sido sede de encuentros, y cuenta con la imagen de Nuestra Señora de los Buenos Aires, patrona de los navegantes y de los migrantes e itinerantes.
 
Feliz aniversario a nuestra querida diócesis.

Gesto misional en Zárate-Campana en preparación a la Jornada Mundial de la Juventud con el Papa Benedicto XV

Esta noticia puede leerse también en: Padrenuestro.net
 
Presencia del Obispo, sacerdotes y jóvenes misioneros en la misión invernal de Zárate-Campana en Villa Lía (San Antonio de Areco). Con ella, los jóvenes misioneros se preparan a la Jornada Mundial de la Juventud en Madrid.
 
El grupo juvenil misionero junto con el Obispo y los sacerdotes
El tríptico de Aparecida fue llevado por el Obispo al gesto misional
Capilla San José de Villa Lía, Partido de San Antonio de Areco
Como “gesto misional” previo a la Jornada Mundial de la Juventud, ha sido una alegría y un estupendo testimonio el que brindaron los jóvenes misioneros de la iglesia catedral de Santa Florentina (Campana) y de San Antonio de Areco. En efecto, con el lema de la presente edición de la Jornada Mundial de la Juventud:  “Arraigados y edificados en Cristo, firmes en la fe” (Colosenses, 2, 7), el  mencionado grupo juvenil misionero de la iglesia catedral de Santa Florentina y el naciente grupo juvenil de misiones de San Antonio de Areco (diócesis de Zárate-Campana) tuvieron unos días de misión juvenil, ésta, la cuarta, en la localidad de Villa Lía (de 1.200 habitantes) en el mencionado partido civil de San Antonio de Areco.
El día sábado 23 recibieron la visita del Obispo diocesano, Mons. Oscar Sarlinga, quien se unió al Pbro. Hugo Lovatto (delegado de la pastoral de juventud), Mons. Marcelo Monteagudo (delegado de las misiones) al P. Santiago Whelan (cura párroco) y al Pbro. Agustín Villa (vicario parroquial de Santa Florentina) junto con los jóvenes coordinadores, el matrimonio responsable (Nancy y Fernando) de la creciente “Infancia misionera” de Villa Lía –grupo “Mensajeros de María”, fundado en razón de las misiones juveniles- y al grupo misionero estable, para compartir la tarde, celebrar la misa y asistir a una serie de videos juveniles, misionales y de desarrollo del apostolado en esa zona profunda de uno de los pocos partidos de la diócesis de realidad  predominantemente rural. Los seminaristas Johathan Sfardini, Gustavo Parodi y Sergio Cabrera acompañaron tanto las misiones anteriores como este gesto misional, con su aporte de juventud y evangelización.
 
Comienzo de la misa con los jóvenes
El patronazgo de SAN JOSÉ en Villa Lía
COMUNIÓN
La celebración de la misa, presidida por Mons. Oscar Sarligna, tuvo lugar en la espléndida iglesia de  San José, de la pequeña localidad, como templo, símbolo de la prosperidad de la Argentina rural de otros tiempos. Erigida a inicios de siglo por don Mariano Uztariz, productor cerealero del pueblo, en memoria de su hijo, es una joya en su estilo. Su espadaña, interiores e imágenes de inicios del siglo XX la convierten en una de los más bellos templos de la región. En estos últimos tiempos se ha vuelto a celebrar la misa dominical gracias a la dedicación del cura párroco, P. Santiago Whelan; ahora hay grupo misionero y se presta servicio de Caritas.
En cuanto a los jóvenes de Zárate-Campana participantes a la Jornada Mundial de la Juventud en Madrid son 60 y los sacerdotes 4, por parte de la jurisdicción de la diócesis, de entre las parroquias, institutos o equiparados, y asociaciones de fieles. Varios de entre ellos estuvieron también presentes en la misión en Villa Lía, en el marco de la opción por la misión joven y la pastoral vocacional. El Obispo exhortó a unirnos en la comunión con el Papa Benedicto XVI, quien llegará a España el jueves 18 de agosto a las 12.00  y regresará a Roma el domingo 21 a las 19.00 Cabe recordar que la Jornada Mundial de la Juventud se desarrollará en Madrid del 16 al 21 de agosto y que los  jóvenes participarán en los distintos actos del Papa, que culminarán el sábado 20 y el domingo 21 de agosto en el aeródromo de Cuatro Vientos. El sábado a las 20.30 tendrá lugar la Vigilia con los jóvenes y el domingo a las 9.30 de la mañana se celebrará la Eucaristía de clausura de la JMJ; los dos actos los presidirá  el mismo Papa Benedicto XVI.
El grupo de Infancia Misionera “Mensajeros de María” dio un hermoso testimonio a través de un video y se comprometió a orar por la Jornada de la Juventud. Acompañados por Nancy y Fernando, por el cura párroco, P. Whelan, y por Mons. Marcelo Monteagudo, el grupo crece cada día y varios de los niños han recibido los sacramentos. Otros padres de familia han ido sumándose, pues comenzaron a misionar, visitando las casas en el pueblo desde el mes de agosto de 2010, acompañando frecuentemente a los abuelos del geriátrico. Llevan por los hogares la Palabra de Dios, la devoción a la Santísima Virgen, el rezo del rosario, tuvieron distintas convivencias y retiros, y animan a los niños a reunirse, jugar, y hacen también la “Campaña del Rosario” por las calles de San Antonio de Areco, puesto que, como dicen, “su fuerza es el rosario”. Ahora el mismo grupo se está extendiendo en el pueblo de Santa Coloma (300 habitantes, del partido de Baradero). El grupo es fruto de la semilla que dejó la primera misión de los jóvenes de la catedral de Santa Florentina (Campana) el cual animó a los más pequeños y ayudó a a trasmitirles el Evangelio, a trabajar en equipo, con sinceros deseos de llevar a Jesús a los demás. También se comenzó con el propio coro de la capilla de San José.
 
Capilla de Villa Lía en partido San Antonio de Areco
Dos hermanos concertistas de INFANCIA MISIONERA
Compartiendo experiencias y gratos momentos
En cuanto al espíritu que anima estas misiones, es preciso decir que como tal vienen realizándose de modo organizado desde el año 2006.  no sólo la “misión joven anual” (para lo cual se cuenta con unos 400 jóvenes misioneros estables, y que este año tendrá lugar en Nuestra Señora del Pilar, partido del Pilar) sino que también durante el tiempo de verano (precisamente en las vacaciones) se intensifica la actividad misionera juvenil y también ha comenzado a hacérselo en invierno, en época vacacional, con lo cual los jóvenes, sus familiares y numerosos fieles comprometidos ofrecen su tiempo y su descanso en bien de la evangelización y misión, en los lugares más necesitados, carecientes o alejados. El Obispo ha señalado la importancia de la continuidad en la misionariedad, y, como suele afirmar, “en la dimensión misionera de toda la vida cristiana como testimonio, y la dimensión misionera de toda la pastoral”, dado que él mismo concurre, junto con los sacerdotes, a las misiones de verano y de invierno. Ahora se continuará la misión del barrio llamado “Río Lujan” perteneciente a la jurisdicción parroquial de San Luis Gonzaga de Manzanares-Fátima (Pilar), que en el verano estuvo a cargo del naciente grupo joven misionero de Escobar, con jóvenes de la parroquia de la Natividad, del colegio “Santa María”, y la coordinación de Mons. Marcelo Monteagudo y del Pbro. Mauricio Aracena. En su participación en la misión del verano, el obispo Mons. Oscar Sarlinga había hecho especial mención de los ejes de comunión y misionariedad de nuestro Plan Pastoral, así como animó a los jóvenes a seguir intensificando la actitud misionera y fundamentalmente realizó una catequesis sobre la pertenencia a la Iglesia y que la misión es fruto de ella. Ratificó también en esa oportunidad que es la fe la que ha de movernos, la fe de la Iglesia que se hace personal, que se hace “fe vivida” en el Amor, para extender el Reino de Dios, sus virtudes y valores. Fue visitado todo el barrio, se entablaron proyectos pastorales, y se comprometió a un total de 426 familias a proseguir la evangelización y misión, la cual seguirá ahora en el invierno. También proseguirán misiones el Grupo Misionero del Movimiento “Santa María de la Estrella” (STAME), el cual misionó en el verano en Zárate, en Escobar y en Baradero.

Para ver el post de las misiones del verano, puede accederse a:


http://jovenescatedral.blogspot.com/

Participan decenas de jóvenes de la diócesis de Zárate-Campana en la Jornada Mundial de la Juventud en Madrid, junto al Papa

Respondiendo al pedido de nuestro Obispo Mons. Oscar Sarlinga, la delegación diocesana de Pastoral de Juventud, a cargo del Pbro. Hugo Lovatto informó de la participación de decenas de jóvenes de la diócesis de Zárate-Campana (distribuidos equilibradamente entre las distintas ciudades y regiones de su vasta geografía) en la Jornada Mundial de la Juventud, en Madrid, de la cual participará el Papa Benedicto XVI. Allí, a la vez, en una particular experiencia de comunión con la Iglesia universal, encontrarán a centenares de miles de jóvenes, a muy numerosos sacerdotes (entre los cuales tres sacerdotes de Zárate-Campana), y al mismo Papa, el cual irá a la emblemática plaza de la Independencia donde será recibido por el alcalde (intendente) de la ciudad y por una nutrida representación municipal, quienes le entregarán las “llaves de la ciudad; a continuación atravesará la estupenda Puerta de Alcalá –una de las principales entradas a la ciudad de Madrid desde el siglo XVIII, y como un símbolo de la ciudad, acompañado por 50 jóvenes de todos los continentes, en un claro signo de universalidad de la juventud que participa de la Jornada. Exhortamos a leer el artículo siguiente, gentileza de padrenuestro.net


Artículo gentileza de: http://padrenuestro.net/

Cupón once conmemorativo
El entorno de la plaza de Cibeles será el marco en el que se celebrarán los eventos de mayor público en la Jornada Mundial de la Juventud David Martín Vallés, subdirector del Patronato de Turismo de la ciudad, ha destacado que “es el mejor evento que nos podía haber tocado porque es muy numeroso, por la promoción turística que supone y por el público joven que se van a convertir en amigos de Madrid”  Madrid, 18 de julio de 2011.- La ciudad de Madrid está preparada para recibir a los cientos de miles de jóvenes que acudirán a la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) que se celebrará en agosto en Madrid. Los lugares en los que se celebrarán los eventos en los que participará más gente ya se están acondicionando. El centro de Madrid será uno de los escenarios en los que los jóvenes se concentrarán para celebrar los principales eventos en la ciudad.
Un entorno como la plaza de Cibeles y los edificios centenarios que la rodean será el escenario más representativo de esta edición del JMJ. Elena Jiménez Arellano, responsable de sede en el entorno de la plaza de Cibeles, ha destacado que además de mostrar al mundo “una ciudad de la que los madrileños nos sentimos muy orgullosos, queremos también que los jóvenes se sientan cerca y disfruten del Santo Padre”. La plaza de Cibeles acogerá tres de los cuatro eventos principales de la JMJ: la misa inaugural el martes 16, el recibimiento al Papa el 18, y el Vía Crucis del 19 de agosto.
Los jóvenes reciben al Papa El Papa accederá al lugar por la calle Serano a la plaza de la Independencia, donde se ubica la centenaria Puerta de Alcalá –una de las principales entradas a la ciudad desde el siglo XVIII-. Allí será recibido por el alcalde de la ciudad y por toda la corporación municipal, quienes le entregarán las llaves de la ciudad. Acto seguido se trasladará a la Puerta de Alcalá para cruzarla acompañado de 50 jóvenes de los cinco continentes. Con este acto simbólico escenificará la entrada en Madrid. Tras atravesar la Puerta será recibido por 6 caballos andaluces de Álvaro Domecq que ejecutarán una escenografía. Reyes Domecq, en representación de una familia de larga tradición en el trabajo con los caballos, ha querido mostrar “agradecimiento y orgullo por lo que supone mostrar al mundo una tradición tan bonita como esta”.
Tras los actos en la plaza de la Independencia el Papa subirá al papamóvil para recorrer las calles en las que se concentrarán los jóvenes para recibirle: calle Alcalá, paseo de Recoletos y paseo de El Prado. Tras este recorrido el Santo Padre accederá al escenario frente al Ayuntamiento de la ciudad donde se celebrará el acto de bienvenida.
Jiménez Arellano también ha destacado que la zona cuenta con una buena infraestructura de transporte público, “lo cual facilitará la llegada de los jóvenes para celebrar la bienvenida al Papa”.
El 19 de agosto se celebrará el último de los eventos en el centro de la ciudad. El Vía Crucis, que recorrerá el Paseo de Recoletos, desde la plaza de Colón hasta la plaza de Cibeles, desde donde el Papa lo presidirá. Este evento contará con la presencia de 15 tallas de la Semana Santa española, “un evento único en el mundo”, como lo ha definido Jiménez Arellano.
Por su parte, David Martín Vallés, subdirector del Patronato de Turismo de Madrid, ha resaltado que “estos eventos suponen una mejor imagen de Madrid no sólo por el propio evento sino también porque se ve que la ciudad funciona, y funciona bien”. Martín Vallés ha asegurado que la JMJ “es el mejor evento que nos podía haber tocado porque es muy numeroso, por la promoción turística que supone y por el público joven que se van a convertir en amigos de Madrid”.
Gran parte de los jóvenes asistentes se alojarán en colegios e instalaciones públicas de la ciudad: “Es fundamental el apoyo de la red de colegios para conseguir el alojamiento de más de 400.000 personas, ya que Madrid, a pesar de su amplia oferta hotelera de cerca de 70.000 plazas, no es suficiente para un evento de esta envergadura”, ha afirmado el director del Patronato de Turismo.
Martín Vallés también ha querido destacar que este hecho no supone un aumento del presupuesto municipal, “ya que la atención de esos colegios se realizará con el personal que cada mes de agosto trabaje en la red de colegios y los gastos extraordinarios son cubiertos por la Organización de la Jornada Mundial de la Juventud”.
Finalmente Martín Vallés ha asegurado que las reservas aéreas y hoteleras han aumentado un 150% respecto a lo que supone tradicionalmente un mes de agosto en Madrid.
El Ayuntamiento también apoya este evento internacional promocionándolo en sus canales turísticos y organizando visitas guiadas especializadas. El Patronato de Turismo también ha apoyado anteriormente otras iniciativas de impacto mundial como los Premios MTV, Madrid Open y las ediciones de PhotoEspaña.
Avances en la organización Yago de la Cierva, director ejecutivo de la Jornada Mundial de la Juventud, ha avanzado algunos de los preparativos que se están realizando en los últimos días. “Quedan muchos pequeños detalles por cerrar”, ha afirmado. Tras cerrar los planes de construcción y de atención en los lugares principales, se ha aumentado el contingente de voluntarios hasta cerca de 30.000 personas. Por otra parte, en los último días ha aumentado ligeramente el número de obispos que impartirán catequesis durante la semana de la JMJ hasta los cerca de 250.
Por otra parte se ha presentado la mochila oficial de la JMJ, que contendrá para los jóvenes inscritos el pase del peregrino –para acceder a sitios reservados en los actos principales y acceso a los eventos del Plan Cultural de la JMJ-, seguro de accidentes, abono de transporte público, un evangelio, el libro de las ceremonias, la Guía JMJ, el YouCat, una gorra, una camiseta, un abanico, un rosario y planos de la ciudad.
También se ha mostrado el cupón conmemorativo que la ONCE emitirá la semana de la JMJ y que se sorteará el próximo 20 de agosto.
Información de contacto:
Oficina de prensa JMJ Madrid 11 C/ Ribera del Sena 21-4 ª planta– 28042 Madrid Tel: (+34) 91 7210920– 638672099

Zárate y Campana dijeron presente a las celebraciones de Nuestra Señora del Carmen

Ésta noticia puede leerse también en:
Obispadozaratecampana.org
Padrenuestro.net
Festividades de Nuestra Señora del Carmen en Zárate-Campana 2011
Luego de una fructífera novena –en la que se trataron diversos temas, se realizaron actos de piedad y actos solidarios, algunos con relación a Caritas y a la campaña por no violencia- y cuando los pronósticos del día anterior hacía presagiar temporal y lluvias, el 16 de julio amaneció con un soleado día de invierno en la ciudad de Zárate, donde la procesión en honor de la Virgen María en su advocación de Nuestra Señora del Carmen, Patrona de la ciudad, se inició a las 15 en la intersección de las calles Mitre y Justa Lima, con la dos veces centenaria imagen patronal, la presencia del Obispo, Mons. Oscar Sarlinga, los sacerdotes de la parroquia del Carmen, de la Curia y de otras parroquias, y numerosos fieles, muchos de los cuales acudían a la puerta de sus casas al paso de la procesión. La animación de dicho evento estuvo a cargo del Pbro. Eduardo Mussato y de los seminaristas presentes. Al llegar al templo o iglesia matriz de Zárate, comenzó la eucaristía, presidida por el Obispo y concelebrada por Mons. Ariel Pérez, Mons. Santiago Herrera, Mons. Osvaldo Montferrand, Mons. Daniel Ferrari, y los Pbros. Oscar Iglesias, decano de Pilar, Eduardo Mussato y Adrián Lázaro. Asistieron el diácono Ramón Álvarez y numerosos seminaristas diocesanos.
El Obispo Mons. Sarlinga mencionó en la homilía la historia del Monte Carmelo, en Tierra Santa, la misión del profeta Elías, de cuyo nombre comentó el significado (del hebreo ????????? ?liyah?, «Mi Dios es Ya, esto es, Yahweh», profeta de Israel del IX siglo antes de Cristo, cuyo ministerio tuvo lugar en Israel luego de la muerte del rey Salomón, habiendo sido “heraldo de Dios”, el profeta de la justicia, de la misericordia, de la unción, de la equidad, de la caridad ardiente, y que hizo frente a Baal y sus sacerdotes, animados por la reina Jezabel (esposa de Ajab, quien reinó del 874 al 852 antes de Cristo). Él es, según la fe del Israel de Dios, el anunciador del Mesías  al fin del mundo, y –acotó Mons. Sarlinga- nos enseña a conjugar justicia y misericordia (siendo que esta trasciende a la primera) y espíritu con realizaciones de justicia y paz en esta tierra, hacia la patria del Cielo, con esperanza, con ese realismo de la esperanza, dijo, que en nuestros tiempos encontramos en la constitución Gaudium et Spes del Concilio Vaticano II. Mons. Sarlinga siguió relacionado al profeta Elías con el Monte Carmelo, citando1 R 18,16-19, cuando el profeta envió a congregar a todo Israel allí, con los profetas de Baal, y allí llamó al “fuego de Yahweh” sobre el holocausto que preparó para la gloria de Dios. Dijo que esto manifestó su espíritu profético en ese “cambio epocal” que se vivía en ese momento en que Israel corría el riesgo de perder su fe monoteísta, y que por ello Dios se manifestó a Elías en el mismo lugar donde Moisés sólo lo vio “de espaldas” (Cf 1 R 19,9-14 ; cf. Ex 33,21-23) y asimismo por eso la Escritura alaba al profeta como aquél que aplacó la cólera, que atrajo el corazón de los padres hacia los hijos, que restableció las tribus, enseñándoles el amor (Cf Sir 48,1-11) con esa potencia y esa caridad que tuvo, como la que manifestó para con la viuda de Sarepta (Cf Lc 1,17; Ibid 4,25s.)
Dijo después el Obispo que la relación con el Carmelo muy bien puede considerarse desde “el manto” que dejó Elías al profeta Eliseo, su sucesor, expresión de su poder profético, de su caridad, y que con ese mismo espíritu quisieron abrazar dicho manto los monjes, ya en el siglo XII, en el mismo Monte Carmelo, cuando San Simón Stock tuvo la entrega del escapulario, que significa algo así como la protección de la Santísima Virgen sobre los fieles, con ese espíritu con el que Dios dotó al profeta, el cual establece un nexo muy estrecho entre la fe, el sentido existencial y el testimonio de la vida cristiana, que incluye la solidaridad como virtud.
Mencionó también el Obispo que luego del siglo XII hubo momentos muy duros en Europa, y también un cambio epocal, con la guerra de los 100 años, la peste, pero también hubo signos manifiestos de santidad, y la instrucción en las escuelas catedralicias, el crecimiento de los gremios artesanales, el incremento de la solidaridad, razón por la cual, en nuestro mundo de hoy, en nuestra Latinoamérica y en nuestras comunidades, donde todavía se vive la piedad popular, sean cuales fueren los tiempos, y sean cuales fueren las crisis actuales de nuestra humanidad, tenemos sobre todo que tener esperanza realista o realismo de la esperanza, esto es, el efecto de la esperanza como virtud teologal que afina nuestro discernimiento, que anima toda nuestra vida, alejando de nosotros todo cinismo, pero sin darnos el lujo de ser ingenuos, y menos todavía, desprevenidos. Dios siempre nos da su gracia –dijo- siempre nos ama, nos fortalece, jamás hará faltar a su Iglesia el consuelo y la gracia que necesita.
La esperanza, la esperanza que no defrauda, ha de mantenerse en nosotros, continuó el Obispo, porque le da renovado sentido a nuestra participación en la Cruz del Señor, en su resurrección, y es como un fuego votivo interior, que nos impulsa a ser testigos vivientes del Amor de los Amores.
Se tuvo a continuación la bendición de los Escapularios, que impusieron a numerosos fieles los sacerdotes presentes, con la bendición del Obispo.
Al término de la misa la concurrencia disfrutó de un concierto del coro de la UTN (Universidad tecnológica nacional, de Zárate-Campana) el cual comenzó con un cántico mariano. Terminado el concierto, la comunidad presente, los sacerdotes y el Obispo concurrieron a un ágape fraterno en los salones pastorales de la iglesia del Carmen.
Por su parte, también la parroquia de Nuestra Señora del Carmen (confiada a los Padres Rogacionistas del Sagrado Corazón) en la ciudad de Campana tuvo sus fiestas patronales, presididas por el R.P. Giovanni Guarino, cura párroco y concelebrada por Mons. Edgardo Galuppo y el Pbro. Nestor Villa. Se repuso la procesión previa a la misa, que fue ocasión de conocer a algunas nuevas familias del barrio, y se concluyó en la iglesia para la eucaristía.

Celebraciones del quincuagésimo aniversario de la Capilla de Jesús Obrero en Pilar

El sábado 9 de julio a las 18 tuvo lugar la celebración eucarística en la capilla de “Jesús Obrero”, perteneciente a la jurisdicción parroquial de Nuestra Señora de las Gracias, en el 50mo. aniversario de la creación de dicha capilla, de estilo clásico, amplia, luminosa, con buenas instalaciones pastorales, que fue la primera iglesia fuera del templo de la parroquia matriz (Nuestra Señora del Pilar) erigida en el partido homónimo. El Obispo Mons. Oscar Sarlinga acudió a la celebración, de la que participaron el cura párroco, Pbro. Fernando Crevatin, el decano de Pilar, Pbro. Oscar Iglesias y Mons. Ariel Pérez (primer cura párroco de la jurisdicción de Ntra. Sra. de las Gracias). La comunidad estaba exultante, había preparado muy bien la celebración, se encontraban presentes los primeros catequistas y primeros misioneros, el primer grupo juvenil y numerosos fieles. Se recordó a los Padres del Verbo Divino, a distintos sacerdotes que prestaron su servicio en esa zona, y en la capilla, y a las Hnas. Franciscanas de la Madre del Divino Pastor (algunas de las cuales estaban presentes). Luego de la celebración eucarística se tuvo un encuentro comunitario, que duró cerca de tres horas, en el que se escuchó los testimonios directos de feligreses, agentes pastorales y sacerdotes, en un arco de tiempo desde los años ‘60 hasta la actualidad. Mons. Sarlinga y los sacerdotes estuvieron hasta el final, y se trató de un fraterno encuentro que motivó a todos a la continuación de la misión.