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Monseñor Oscar Sarlinga

7 de febrero: conmemoración litúrgica del beato Pío IX.

En la fotografía, lugar de su sepultura en la basílica de San Lorenzo in campo verano, en Roma. Fue beatificado por el beato Juan Pablo II.

Beato Pío IX, ruega por nosotros.

Sepultura del Papa Pío IX, en la Basilica de San Lorenzo in campo verano. Roma.

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23 de enero. La Iglesia conmemora a San Ildefonso, obispo.

Lo más conocido acerca de su vida, en la piedad popular, es el llamado "milagro de la Virgen": 

La noche del 18 de diciembre del 665 San Ildefonso junto con sus clérigos y algunos otros, fueron a la iglesia, para cantar himnos en honor a la Virgen María. Encontraron la capilla brillando con una luz tan deslumbrante, que sintieron temor. Todos huyeron excepto Ildefonso y sus dos diáconos. Estos entraron y se acercaron al altar. Ante ellos se encontraba la Virgen María, sentada en la silla del obispo, rodeada por una compañía de vírgenes entonando cantos celestiales. María al ir hizo una seña con la cabeza para que se acercara. Habiendo obedecido, ella fijó sus ojos sobre él y dijo: "Tu eres mi capellán y fiel notario. Recibe esta casulla la cual mi Hijo te envía de su tesorería." Habiendo dicho esto, la Virgen misma lo invistió, dándole las instrucciones de usarla solamente en los días festivos designados en su honor.
Esta aparición y la casulla fueron pruebas tan claras, que el concilio de Toledo ordenó un día de fiesta especial para perpetuar su memoria. El evento aparece documentado en el Acta Sanctorum como El Descendimiento de la Santísima Virgen y de su Aparición. La importancia que adquiere este hecho milagroso sucedido en plena Hispania Ghotorum y transmitido ininterrumpidamente a lo largo de los siglos ha sido muy grande para Toledo y su catedral. Los árabes, durante la dominación musulmana, al convertirse la Basílica cristiana en Mezquita respetaron escrupulosamente este lugar y la piedra allí situada por tratarse de un espacio sagrado relacionado con la Virgen María a quien se venera en el Corán. Esta circunstancia permite afirmar que el milagro era conocido antes de la invasión musulmana y que no se trata de una de las muchas historias piadosas medievales que brotaron de la fantasía popular. En la catedral los peregrinos pueden aún venerar la piedra en que la Virgen Santísima puso sus pies cuando se le apareció a San Ildefonso.  
La Iglesia conmemora hoy (23 de enero) a San Ildefonso, arzobispo. Podemos admirar una pintura de El Greco que representa al santo obispo en acto de escribir, junto a una imagen de la Virgen María

Epifanía : La manifestación del Señor

 Hoy es la Solemnidad de la Epifanía del Señor, celebramos la manifestación de Jesús, el Niño Dios se da a conocer. Como los Reyes de oriente, hoy nos postramos ante el Niño de Belén para adorarlo y ofrecerle nuestros dones. ¿Qué le regalarás al Niño Jesús?

Conoce la celebración en http://www.aciprensa.com/navidad/epifania.htm
EPIFANÍA. Relicario con (parte de) las reliquias de los Reyes Magos, de los cuales según la tradición, luego de un periplo a lo largo de los siglos, fueron a dar a Milán y de allí a Colonia (Alemania). Por obra del beato cardenal Ferrari, arzobispo de Milán, unas reliquias fueron devueltas a esa ciudad. A fines de noviembre de 1995 tuve ocasión de orar ante las reliquias (si pertenecen a los Reyes Magos bien, y si no, lo importante es el significado espiritual) y pedir un don al Niño Dios, por la intercesión de los Sabios del Oriente, expresión de los Pueblos Paganos llamados a formar el "Pueblo Mesiánico". El mayor don o regalo es conservar la Fe, y vivir en la esperanza y la caridad. Los Reyes Magos ofrecieron dones al Niño-Dios, pero sobre todo recibieron el Don de su presencia, de su Amor irradiante. 
 Relicario de los Reyes Magos en la iglesia catedral de Colonia, en Alemania.
Una parte de las reliquias de los Reyes Magos volvieron a Milán, por pedido de su entonces arzobispo, el bienaventurado cardenal Ferrari. Gentileza de información y compartir de Sergio Falvino.
Reliquias de los Reyes Magos en Milán.

 

Mensaje pastoral de Mons. Oscar D. Sarlinga para el nuevo año 2014.

Sencillamente, “renacer” es esencial. 

Hermanos, hermanas de nuestra querida diócesis:

Les narro que desde hace años observo un santo estremecimiento durante las letanías cantadas en las celebraciones de ordenación, sea diaconal, sea sacerdotal, y se trata de un estremecimiento que lo es de todo el Pueblo de Dios que participa: “Danos la alegría de anunciar el Evangelio”. Por ello fue un motivo de gozo el saber que las primeras palabras de la exhortación apostólica del Papa Francisco han sido: “Evangelii Gaudium”: el gozo, la alegría del Evangelio, que renueva nuestra vida humana y cristiana, pues de esto se trata, y tanto más lo pido que lo consideremos ante el nuevo año del Señor que iniciamos: ponernos a disposición para ser renovados en la Gracia divina, lo cual significa, lisa y llanamente, “renacer”.
En realidad, renacer es esencial. ¿Puede un ser humano “nacer de nuevo”?.
Renacer es producto del habernos antes vuelto “materia dispuesta” (en modo analógico de decir) al cumplimiento de las promesas (en sentido de plenitud), a la renovación que el mismo Dios quiere realizar en nosotros: Cristo naciente, Cristo Resucitado, se dirige a nosotros para que “creamos”, y lo hace con una potencia que nos llena de inmensa confianza y de firmísima esperanza: «Yo hago nuevas todas las cosas» (Ap 21,5).
Renacer implica dejar de “matar” (analógicamente hablando o propiamente) y dejar de hacerse inútilmente matar. Basta de “guerras” entre nosotros: los discípulos del Señor son llamados a vivir como comunidad que sea sal de la tierra y luz del mundo (cf. Mt 5,13-16). Viva la paz proactiva, constructiva, dinámica, transformadora. Sin esa dýnamis de Paz no se diseña ni se construye. Y la hace Cristo, no otro; ni la hacen las meras tácticas. La hace “la estrategia del Evangelio” que es superadora.
¿Renacer?. Sí. Y sí… si acogemos, si recibimos con confianza el don de la regocijante fe, como la de María Santísima, que fue proclamada bienaventurada por su prima Isabel, “por haber creído en el cumplimiento de lo que el Señor le ha dicho” (Lc 1,45).
Renovada llamada. Es por esto que, ha llamado renovado, somos fortalecidos con renovada vocación a dar testimonio de una pertenencia humanizadora y evangelizadora de manera siempre nueva, con un “caminar” nuevo, con un “diseñar” nuevo, con un “construir” nuevo, de modo que crezca en nuestro interior la visión espiritual del moviente y confortante signo iluminador, que lo es a la vez de María y de la Iglesia: “Un gran signo apareció en el cielo: una Mujer revestida de sol, con la luna bajo sus pies, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas” (Ap 12,1). María misma constituye el “Signum Magnum” que proseguirá a reflorecer, incluso sin verse ostensible, en nuestro mundo de hoy, aunque quizá no sin algo de dolor; sólo Dios sabe cómo, nosotros vivamos en el realismo de la esperanza, como tantas veces lo hemos clamado.
Ahora bien, nadie renace sin aceptar el espíritu de las bienaventuranzas, para lo cual, como he mencionado, primero hemos de enraizar la actitud profunda de “terminar con las guerras” (interiores, internas, externas, exteriores…. Cf. Evangelii Gaudium 98), terminar con ese germen en cierto modo fratricida que anida en corazones que no se dejan cuidar por la Mano del Padre. Desde el creer, movernos hacia una dimensión existencial del creer, hacia una “fe vivida” (que es caridad), de modo tal de ser bienaventurados, por creer “aún sin haber visto” (Cf Jn 20,19), incluso en medio de pruebas y dificultades, que no nos van a faltar, pero que no nos vencerán, con la ayuda divina. Renovemos, renovemos en nosotros la actitud fundante, de humilde pedido: “Danos la alegría de anunciar el Evangelio”: “La alegría del Evangelio es esa que nada ni nadie nos podrá quitar (cf. Jn 16,22) a la que se refiere Evangelii Gaudium.
Entonces, a Año Nuevo, más que de manera maquinal o semimágica (lo cual a ninguna parte buena nos llevaría) la radicación de una renovación está en “orar en espíritu y en verdad” (¡empecemos por allí, por favor! por esa “puerta estrecha” que en realidad es “camino ancho y real” como afirmaba Santa Teresa de Jesús) y en aceptar el convertirnos en creaturas nuevas, por obra de la Gracia; creaturas que, en razón de su renovación aceptada, pasan a vivir de relaciones nuevas entre sí; creaturas que se profesan una “mirada nueva” (Sí a las relaciones nuevas que genera Jesucristo; Cf. Evangelii Gaudium 88). Mirémoslo con una “mirada”, también “nueva”.
La mirada. Pasa un poco desapercibido, el tema de la “mirada” pero también proviene de lo esencial. Por ello hemos estado compartiendo la temática, y las imágenes, de “la mirada de la Virgen”. También recoge esa inspiración la Evangelii Gaudium, en el número 287: “Nosotros hoy fijamos en ella la mirada, para que nos ayude a anunciar a todos el mensaje de salvación, y para que los nuevos discípulos se conviertan en agentes evangelizadores. En esta peregrinación evangelizadora no faltan las etapas de aridez, ocultamiento, y hasta cierta fatiga, como la que vivió María en los años de Nazaret, mientras Jesús crecía: «Éste es el comienzo del Evangelio, o sea de la buena y agradable nueva. No es difícil, pues, notar en este inicio una particular fatiga del corazón, unida a una especie de “noche de la fe” —usando una expresión de san Juan de la Cruz—, como un “velo” a través del cual hay que acercarse al Invisible y vivir en intimidad con el misterio”.
Recibir la Luz de Cristo, para crecer en semejanza de la primera comunidad de creyentes.
Podemos estar seguros de recibir la Luz de Cristo, aunque por momentos pueda estar velada a nuestra vista, o semi-velada. Hermanos, hermanas, en esta solemnidad de María Madre de Dios y a la vez flamante comienzo de un Nuevo Año en medio de nuestros transcurrientes tiempos, auguro, deseo, felicidad y paz para todos ustedes, sus queridas familias, las parroquias y comunidades todas. Nos dé Dios un Año Nuevo 2014 signado por el Amor de Cristo, por la esperanza que no defrauda, y por la fe. Ese Amor lo auguro también y sinceramente para quienes no comparten nuestra fe, no nos conocen, o tal vez no nos quieren tanto.
Que nuestra comunidad diocesana, se convierta cada vez más en semejante imagen de la primera comunidad de los creyentes, la cual, unida a María la Madre de Dios, no tuvo necesidad de ver “físicamente” para creer en el Poder del Resucitado (Cf Jn 4,48), porque ese Poder obraba en ellos.
Y que dicho signo, profundamente enraizado en nuestro espíritu, lejos de quedar fijado en una intimista impresión, nos mueva a trabajar por la Paz de Dios, y la solidaridad realizada y transformadora de nuestros ambientes de vida, en esta Jornada Mundial de la Paz centrada en la fraternidad.
Quiera Dios hacernos rejuvenecer día a día en el Espíritu, y también, cada día, como ha sido nuestro deseo fundante, “nacer de nuevo”. Les pido también recordemos en la oración el día 1ro. de enero a nuestro primer Obispo, Mons. Alfredo Esposito Castro, quien cuatro años atrás, el 1ro. de enero de 2010, partió a la Casa del Padre.
A todos, muy queridos: ¡Feliz, sereno, esperanzado, realista y dinámico Año 2014!. ¡Santo “kairós” de bendición!. El Divino Niño Jesús nos acompañe y guíe.
Con un corazón que los abraza, en el Señor de todos, implorando protección de la Virgen Madre de Dios y Madre de la Iglesia, Madre de la Divina Gracia, María Santísima, y la protección de San José, el glorioso Patriarca a quien también encomendamos el 2014.
+Oscar D. Sarlinga
Obispo de Zárate-Campana. 
En Campana, el 30 de diciembre de 2013, con los mejores deseos y augurios de protección de la Madre de Dios para el cercanísimo 2014, ya desde mañana 31 por la noche. 

Una fervorosa multitud participó de la eucaristía en honor de la Santísima Virgen en LA MEDALLLA MILAGROSA en Belén de Escobar.

27 de Noviembre de 2013.

Iglesia de la Medalla Milagrosa, en Belén de Escobar.


Otra toma fotográfica de la celebración de la Medalla Milagrosa en Belén de Escobar.


El coro de Co.Pas.Ca (comisión pastoral católica) de Scouts de Argentina,
en la celebración de la Medalla Milagrosa, en Belén de Escobar.

 

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Peregrinación a Luján 2013

Entre el sábado 2 y el domingo 3 de noviembre los partidos de Zárate, Campana, Escobar, Pilar, Exaltación de la Cruz, Baradero y San Antonio de Areco peregrinaron hacia la Basílica de Ntra. Sra. de Luján. Allí Mons. Oscar Sarlinga, Obispo diocesano, presidió la misa de cierre de la peregrinación acompañado por varios sacerdotes, diáconos, seminaristas, religiosos y el gran templo repleto de fieles.
Podés ver el albúm de fotos completo aquí: https://www.facebook.com/obispadozc/
 
 

Madre, muéstranos el "Pilar de la Esperanza".

Pidamos a la Virgen que nos consuele y fortalezca para la “misión” como cuando apareció al Apóstol Santiago, sobre un pilar. Y seamos también nosotros, “pilares de esperanza” para quienes más lo necesitan, olvidándonos de nosotros mismos, pues, “al evangelizar, el misterio de la paternidad divina sale al encuentro de la humanidad” (E.N.).

Aquí va un poco de la narración de cómo la Virgen apareció a Santiago y sus compañeros:

“Atendiendo a esta tradición, la iglesia de Santa María del Pilar habría sido la primera iglesia dedicada en honor a la Virgen Santísima, y esto antes de su tránsito al Cielo con su gloriosa asunción. Lo cierto es que el Papa Clemente XII señaló la fecha del 12 de octubre para la festividad particular de la Virgen del Pilar, ya desde siglos atrás se tenía memoria religiosa en todas las iglesias de España de celebrar la aparición de la Virgen Madre de Dios en su región, con la preferencia manifestada de haber aparecido cuando todavía vivía en carne mortal”.

“Siguiendo esta credibilísima tradición, en la noche del 2 de enero del año 40 (esto es, cuando la Virgen María todavía vivía en carne mortal, probablemente en Éfeso junto al Apóstol Juan) Santiago se encontraba con sus discípulos junto al río Ebro cuando “(…) oyó voces de ángeles que cantaban «Ave, María, gratia plena» y vio aparecer a la Virgen Madre de Cristo, de pie sobre un pilar de mármol”.

La Santísima Virgen, la cual, como dijimos, aún vivía en su vida terrena, le pidió al Apóstol que se le construyese allí «una iglesia» (es notable, fíjense, como casi siempre lo pide, en las apariciones consideradas autorizadas y auténticas), con el altar «en torno al pilar donde estaba de pie», prometiendo, a la vez, que permanecería “(…) este sitio hasta el fin de los tiempos para que la virtud de Dios obre portentos y maravillas” por su intercesión. El Apóstol y algunos discípulos se pusieron inmediatamente a la obra, y según parece ése es el origen de la actual Basílica del Pilar. Para alguno que necesite alguna prueba histórica más antigua de esto (…), la ciencia arqueológica nos brinda el testimonio grabado en piedra del sarcófago de época de Santa Engracia (martirizada hacia el año 300), conservado en Zaragoza, que contiene grabado (inicios del siglo IV) el milagro de la Virgen posada sobre el pilar, aparecida al Apóstol”.

Mons. Oscar Sarlinga, en una de las festividades de la Virgen en Pilar, en Pilar.

Toma de posesión del P. Agustín Villa como cura párroco

domingo, 20 de octubre de 2013
Parroquia de Nuestra Señora de Luján y los Santos Apóstoles Pedro y Pablo.
Toma de posesión del P. Agustín Villa como cura párroco. Entrega de las llaves del sagrario por parte del Obispo Mons. Oscar.
Parroquia de Nuestra Señora de Luján y los Santos Apóstoles Pedro y Pablo. Algunos de los sacerdotes asistentes a la toma de posesión del Padre Agustín Villa, nuevo cura párroco.
 Firma de la promesa de fidelidad y la profesión de fe por parte del P. Agustín Villa, nuevo cura párroco de Nuestra Señora de Luján y los Santos Apóstoles Pedro y Pablo, en Campana.

Saludo del Obispo Mons. Oscar al P. Agustín Villa luego de ponerlo en posesión de la parroquia de Nuestra Señora de Luján y los Santos Apóstoles Pedro y Pablo, en Campana.

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